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"Antes del derbi les diré que no se den patadas"

Antes del derbi les diré que no se den patadas

“Cuando se vayan al derbi les diré que les quiero, que todo vaya bien y que no se den patadas, que son hermanos”, bromea. “Como es la primera vez que coinciden, deberé recordarles que tengan cuidado uno con el otro. Va a ser muy bonito verlos, y sobre todo, un orgullo. Parece que estoy viviendo un sueño”, añade Py Laurence.No se trata de una madre cualquiera, desde el pasado verano lleva arbitrando este partido en el mismísimo salón de su casa. No la habrá más dichosa mañana, cuando viva la histórica e inédita ocasión -con permiso de los Olaso allá por el curso 29-30- de presenciar cómo se enfrentan en un campo. No es la madre de Lucas y Theo, es la madre del derbi.Mi corazón está dividido. Está con Lucas y con Theo. Antes que deportistas son mis hijos”La pregunta del millón tiene difícil respuesta, la vena maternal que aflora impide decantarse. “Mi corazón está dividido. Está con Lucas y con Theo. Antes que deportistas son mis hijos”, ataja. Ni Theo se lleva el mimo propio de los hijos pequeños ni Lucas se gana la compasión por aquello de militar en un bando con menos posibilidades económicas. “Para mi no hay diferencia, son iguales”, repite.De hecho, hace tiempo que se ha convertido en rutina tener que explicar lo que siente una madre que cuenta con dos descendientes llamados a convertirse en dos de las mayores estrellas mundiales de la próxima década, pero como máximos enemigos. “La gente me pregunta mucho, pero igual que contesto ahora, siempre digo que estoy orgullosa de mis hijos, que cada uno es de un equipo grande y que no tengo preferencia”, insiste.Lo mejor, el empateEs tanto el orgullo que siente Lauren por ver a sus seres más queridos en lo más alto, que ni por un instante quiere imaginarse consolando al derrotado de este cruce fratricida. “¿Animar al que pierda? No van a perder. Van a empatar. De lo contrario no será nada fácil para mí”, enfatiza.El cuento de hadas en el que la han situado sus hijos ya irradia felicidad por el hecho de que ambos integren las convocatorias en el partido que paralizará al planeta fútbol. La madre de los Hernández derrocha emoción, ella ya tiene mucho ganado. “Estoy muy orgullosa. No puedo pedir más. ¿Un gol de cada uno? Eso sería…”, fantasea.Quiero que empaten para no ponerme triste”Nada le mueve de su imparcialidad, cuando manda el corazón, no hay arreglos que valgan. Ni siquiera en vista de la situación clasificatoria de Atlético y Real Madrid, igualados, pero amenazados de perder comba casi definitivamente con el líder aquel que no sume los tres puntos. “Prefiero que empaten. Eso de que gane uno en el Wanda Metropolitano y el otro en el Santiago Bernabéu… No, no, quiero que empaten para no ponerme triste”, acaba resolviendo tras imaginarse en ese brete.La deportividad y el ejemplo con el que predica Laurence también cala en cada esquina de la vivienda en la que diariamente conviven los protagonistas más singulares de este derbi. “Yo no puedo vivir esa rivalidad que existe entre los dos equipos. Y ellos tampoco. Se llevan muy bien porque son hermanos y lógicamante se quieren mucho. Además, sólo tienen una diferencia de 15 meses entre uno y otro, así que están muy unidos desde que eran niños”, expone.Hermanos sí. Darían la vida tanto el uno por el otro como por su madre. Pero la salsa y la pasión del fútbol también es inevitable. “A veces se pican, pero como pasa a dos hermanos cualquiera”, aclara.Cada uno siempre ve el partido del otro y luego los comentan, se corrigen, se apoyan…”Eso sí, las ayudas mutuas, las críticas que ayudan su progresión y el consejo verdadero que marca la convivencia diaria de Theo y Lucas quedará aparcada aunque sea por unas horas. “En casa no se habla a todas las horas de fútbol, pero cada uno siempre ve el partido del otro y luego los comentan, se corrigen, se apoyan…”, desvela Laurence.El buen rollo que inspira la conversación y la indisimulada sonrisa que preside cada intervención de la madre de los defensas de Atlético y Real Madrid, sólo se interrumpe brevemente por el recibimiento que espera a Theo por parte de los aficionados que soñaban con verlo triunfar junto a su hermano. “Seguro que le dicen cosas…”, asume.Seguro que a Theo le dicen cosas…”Para una mujer que sólo le ha preocupado sacar a sus hijos adelante después de dejar su Francia natal hace 15 años cuesta convivir con una enemistad que no va con ella. “En mi país no hay una rivalidad como esta. Entre nadie. Aquí es muy fuerte, allí no se vive el fútbol como aquí. Yo voy a los sitios y cuando saben quien soy me dicen “A mi Lucas no, pero Theo sí… Y al revés. Yo no lo puedo ver así”, afirma. Sin embargo, la realidad es otra, hay un derbi de madre y muy señor mío, el de la señora Py.

Fuente: Radio Marca

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