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La croqueta azul es de `gin-tonic`

La croqueta azul es de `gintonic`El peor error que cometes al hacer un filete de pollo a la plancha

Maheso es una empresa fundada por tres primos (Martínez, Hernández y Soler) que empezó dedicándose a despiezar pollos y que ahora está a punto de poner en el mercado croquetas azules de gin tonic. Entre una cosa y otra, 40 años de elaboración de croquetas, canelones y otros congelados que les han llevado de un garaje del barrio de Sant Andreu, en Barcelona, a una nave industrial de las afueras.
“Nuestra referencia número 1 son las croquetas de cocido, pero pensamos que teníamos que ofrecer algo distinto y divertido”, explica Lidia Casadesús, marketing manager de la empresa y autora intelectual de esta nueva gama de productos.
Cada croqueta tiene su nombre. Gina sabe a gin-tonic (ginebra, tónica y lima) y es de color azul. Venus lleva maca y mango, es de color rosa y recomiendan combinarla con helado de vainilla. Olimpia le debe su color verde a la espirulina, pero también guaraná. Y Max es la tex mex, de color rojo picante, y con cayena y jalapeño.
“Le pasé el briefing a los del departamento de ingeniería y procesos… ¡y aquí están! Quizá no se las pondrás a tus hijos para cenar, pero para un cátering, para cenas informales o para una fiesta con tus amigos pensamos que pueden ser divertidas”.
Las croquetas se venderán en packs de 12 unidades (por unos 12 euros) y también en un formato surtido de 16 unidades que combinará los cuatro sabores. Solo el tiempo dirá si el gin tonic acaba imponiéndose al cocido, pero por lo pronto se han convertido en una de las sensaciones de la presente edición de Alimentaria.
Las tendencias llegan al mercado
Con más de 100.000 metros cuadrados de exposición ocupados por 4.500 empresas procedentes de 70 países, Alimentaria es una buena muestra de hacia donde sopla el viento del sector y, más allá de curiosidades como la de estas croquetas de colores, los stands emiten señales claras de que la alimentación se dirige hacia un lugar más vegetal, más saludable, más sofisticado y también con mayor preocupación por la sostenibilidad ambiental y el bienestar animal.
Entre los artículos más innovadores cabe resaltar el postre (similar a un yogur) elaborado a partir de bebidas de soja, coco o almendra (Sojasun y Dhul) o los batidos de cacao con leche de avena (Cacaolat Veggie). También el agua embotellada en envases hechos con plástico reciclado (Proyecto Lanjarón), la pasta fresca integral y ecológica (Rana), los snacks ecológicos de legumbres (Ecocesta) o la esferificación de aceituna gordal inspirada en el invento de elBulli (Caviaroli).
Pasear por el pabellón dedicado a la industria cárnica resulta especialmente interesante porque los cambios se aprecian a simple vista. Por un lado, empresas que llevan la realidad del matadero a su stand y muestran el producto con orgullo, rodeándolo de hashtags como #somoscarnivoros o #meatlovers. Por otro, firmas tradicionales que apuestan por formatos innovadores (como el confeti de jamón y chorizo de Martínez Somalo). Y también gigantes del sector cárnico, como Noel o Campofrío, que reaccionan a los cambios en la demanada con alternativas vegetales o, al menos, no cárnicas (como sus loncheados con base de clara de huevo).
Y aunque el producto es el gran fuerte de esta feria, en Alimentaria también hay un espacio reservado a la alta cocina. En la primera jornada, por ejemplo, Carme Ruscalleda ha mostrado un sándwich de anchoas hecho con pan de carquinyoli y también otros platos y bocados de su restaurante Moments, situado en el Hotel Mandarín de Barcelona. La organización espera que este año visiten Alimentaria alrededor de 150.000 profesionales, unos 10.000 más que en la edición de 2016.

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Así es la nueva gama de croquetas de Maheso.
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Fuente: Cadena SER

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