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Pena máxima para Marcelino

Pena máxima para Marcelino

El Valladolid tuvo una y la metió, una frase de fútbol, y quien sabe si eso será suficiente para finiquitar a Marcelino, azotado por todo tipo de sucesos. El Valencia ya ha explorado todo el catálogo de desgracias y accidentes. Ya no gana ni cuando lo merece de sobra como fue el caso. Una falta de película lanzaba por Alcaraz apretó el crédito de Marcelino. Así es el fútbol. En este Valencia Parejo es medio murciélago, el mejor calmante para una situación de psicoanalista. Un golazo suyo aflojó la cuerda que atenazaba a Marcelino, perplejo en la banda ante un equipo empeñado en participar en un concurso de ocasiones falladas. Gol de Alcaraz (1-1) en el Valencia 1-1 Valladolid Ante un Valladolid apagado el Valencia perdonó un penalti que Rodrigo lanzó por enchufe. Se lo pidió a Parejo y éste se lo cedió. Masip apagó la fiesta. Un rato después, Santi Mina no tocó el balón debajo de la portería de manera increíble. Marcelino no sabía si llamar a su representante o a un gabinete de psiquiatras. En el palco estaba Ronaldo con corbata, una situación antinatural, como si Federer se hace un tatuaje en la sien. El brasileño, que con dos piernas era el mejor jugador del mundo, y con una pierna era el mejor delantero del mundo, no veía herederos en el césped. Con un cuarto de Ronaldo el Valencia estaría en posiciones de Champions y el Valladolid llevaría cara de equipo salvado. Tras esta concesión a la ciencia ficción el césped mostró la cruda realidad. El Valencia de la angustia ejercía una dictadura por todo el campo menos donde se pinta el área. El Valladolid aguantaba con cemento y hormigón alrededor de Masip. Ocasiones falladasEl partido se había presentado como un proceso sobre la figura de Marcelino, que ha pasado en unos meses de candidato a la alcaldía a nominado para abandonar la casa. Su equipo tiene tanto orden como falta de puntería y alegría. Al menos cuenta con Parejo, que abre todos los días la fábrica de construir fútbol. El Valladolid le dejó levantar muchas veces el mentón, algo que es letal para un jugador con cien ojos como el cerebro del Valencia. De Parejo nacían el fútbol y las pocas ocasiones de su equipo, sobre todo una que desperdició Cheryshev cuando lo más fácil era alterar el acta. El Valladolid dio el dia libre a Neto en la primera mitad. Sin profundidad y sin el balón se arropaba en su campo gracias al buen trabajo de jugadores que no aparecen en la alfombra roja, entre ellos Olivas y Calero, una pareja de centrales con personalidad. Gol de Parejo (1-0) en el Valencia 1-1 Valladolid Con Soler y Gayà tirando centros por la banda el Valencia entraba una y otra vez en el salón del Valladolid. En uno de ellos el interior diestro puso un envío con celofán en el pie derecho de Parejo, que lo empaló por alto. Cada gol del Valencia se celebra como un salvavidas.Parecía que por un día Mestalla no iba a hablar de depresiones. Llegó Alcaraz y lanzó una falta, una “Alcarazinha”, que subió hasta la estratosfera y bajó hacia la escuadra de Neto. En mitad de la tormenta un fuera de juego que parecía injusto sobre Plano reventó la última del Valladolid. Un empate que entra dentro de lo sobrenatural. Marcelino se tambalea.

Fuente: Radio Marca

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