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El Atleti ilusiona y sufre

El Atleti ilusiona y sufre

La revolución era Thomas, la solución era Saúl en el lateral, el resultado fue 1-0 y, lógicamente, el Getafe no le hizo un gol al Atlético. Tanta salida traumática, tanta llegada prometedora (con ocho no basta), tanto millón que va y viene… y de momento la vida sigue igual. Desde el instante en que acertó Morata quedó resuelto el primer litigio del curso, ya se sabe que el cuadro azulón tiene prohibido por ley mancillar la portería rojiblanca. Así que el latigazo postrero de Ángel no podía tener otro destino que el travesaño. Bueno, sí: el que fuera… menos la red. Tremenda la racha. El once del Getafe era una declaración de intenciones, con doble lateral por ambos lados, pero el saque de centro despejó cualquier duda que pudiera quedar: pelotazo fuera y a presionar el saque de banda del rival. Así que al nuevo Atlético no le quedó otra que hacerse con el balón. Pero, como equipo en construcción que es, aún se maneja de forma discontinua. Dispuesto en rombo de salida, con Thomas en el ancla y Lemar en el enganche, tardó un rato en coger el aire al partido. En lo que lo hacía, eso sí, Damián y Cabrera dieron a Joao Félix la bienvenida al campeonato. De aquella manera, pero se la dieron. Tampoco vayan a creer que el proyecto de Simeone resulta tan innovador como les cuentan. La nueva normativa del saque de puerta, por ejemplo, se ha resuelto a la primera de cambio y al estilo del Cholo: pelotazo largo. Hubo un rato notable, eso sí, mediado el primer acto: ahí se amasó con paciencia hasta que Saúl desató las hostilidades con una genialidad en forma de servicio con el exterior para dejar a Trippier en ventaja y que el inglés pifiara el que debía ser pase decisivo. Una y no más, porque el lateral se rehizo inmediatamente: apertura de Thomas, plátano desde el carril… y cabezazo de Morata a la jaula.El punta no había dejado noticias en toda la pretemporada, más allá de una lesión, pero comer la tostada a Djené no es poca cosa si se trata de prometer competencia a Costa y al que se tercie, que alguno se terciará. Con ventaja en el marcador se acabó momentáneamente lo que se daba. El Getafe dio un paso adelante y comenzó a ganarse acciones a balón parado de las que daba buena cuenta Fajr… pero hete aquí que el tramo previo al descanso derivó en absoluta crónica de sucesos que dejó el marcador como estaba, pero a cada equipo con uno menos. Primero fue Jorge Molina el que sacó los tacos a pasear para frenar una galopada de Thomas y el que enfiló el camino del vestuario previa revisión multitudinaria de la jugada, porque mientras el árbitro miraba su pantalla el personal de la grada hacía lo propio en las suyas. Tácticamente no parecía que el partido fuera a cambiar demasiado del lado azulón, más allá de que donde había dos buscándose la vida se quedara uno solo, léase Mata, pero resulta que Lodi hizo la de Jaimito en cosa de dos minutos, primero con un agarrón con pérdida, después en un manotazo al saltar con Damián. La primera no es roja sin llamada del VAR, la segunda no es roja sin la primera. Poco estaba pasando tras la reanudación hasta que una recuperación de Savic, todo hay que decirlo, provocó al fin la aparición de Joao. Que la agarró en su campo, que se deshizo de uno con un túnel, que soportó el empellón de otro (hubiera sido la segunda tarjeta de Fajr), que tiró de velocidad ante los demás y que fue derribado por el último… dentro del área. Morata tuvo la ocasión de sentenciar desde el punto, pero Soria voló hacia el palo elegido por el ariete rojiblanco. Había partido. Y como lo había, Simeone reforzó el lateral con Hermoso para devolver a Saúl a mediocampo. Y como lo había, Bordalás envidó con Ángel. Se hizo el silencio en el Metropolitano, poco después, a la que la joven estrella portuguesa se echó la mano a la pierna y se quedó sentado sobre el césped. Hasta ahí había llegado. Como su equipo se estaba deshilachando, Simeone incluyó a Llorente, primero, y a Vitolo, después. Aquello comenzaba a ser cuestión de oxígeno, sobre todo desde la perspectiva local, porque el toque a rebato visitante fue general: con Cucurella en todas y con más de una falta demasiado cerca del área, la hinchada rojiblanca vivió al borde del colapso más allá de que ocasión lo que se dice ocasión sólo se diera la de Ángel. Incluso el mencionado Vitolo tuvo el segundo a la contra, pero es que el 1-0 merece mucho más respeto del que se le tiene. Por él no pasan los años. Ni las temporadas.

Foto: Radio Marca
Fuente: Radio Marca

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