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El Madrid levanta la voz

El Madrid levanta la voz

La intensidad, eso que reclamó Zidane en París, rescató al Madrid competitivo que pretende pelear por los títulos. A falta de fútbol, y en un escenario de máxima exigencia, ante el anterior líder de la competición, se impuso para salir de la antesala de la crisis. Un buen gol de Benzema en la mejor acción colectiva madridista decidió el partido ante un Sevilla que acusó el esfuerzo europeo. Pocos estadios en el mundo generan una atmósfera tan especial y asfixiante como el Pizjuán. El Madrid lo sabe por experiencia. Allí ha sufrido derrotas de todo tipo, ajustadas o incontestables, y el momento llamaba a la prudencia. El revolcón de París apenas tocó la alineación de Zidane (Ramos por Militao), pero el equipo pareció otro. Apretado, las líneas bien juntas, más preocupado por cerrar espacios que por dominar el duelo, esperando la ocasión para lanzar la presión alta y hacer daño. Un plan que empantanó al Sevilla, tan bien armado como romo en el último cuarto de campo.El primer tiempo se escurrió entre vigilancias estrechas, pérdidas abundantes y escasas ocasiones. De hecho, el Sevilla, pese al aliento de la grada, no provocó más peligro que un par de balones colgados por Navas, como era de esperar. Ni un tiro a portería. Nada que ver con lo del año anterior, eso sí. Mendy cerró a conciencia. En cambio, el regreso de Ramos devolvió aire de fortaleza al equipo sin balón. Con la pelota, que a eso se juega, destacó James. Robó a Felipe un balón de oro que gestionó Benzema para colocar a Hazard ante la portería. Sacó Vaclik a una mano. El meta checo se hizo protagonista poco después al medirse en otro duelo con Carvajal y salir airoso. De nuevo James sirvió medio gol, como los buenos centrocampistas. Lo que hace falta al Madrid.Se echó de menos el vértigo sevillista en las bandas, ese que achicharró al Madrid de Lopetegui. El ahora técnico hispalense metió a los interiores, Ocampos y Mudo Vázquez, para abrir carril a los laterales, Navas y Reguilón. Llegaron poco. Por eso el primer movimiento del técnico fue meter a Óliver Torres en el partido, agitando el centro del campo. Allí donde se ganan los partidos.La agilidad mental de Óliver sentó de maravilla a los locales, que asumieron el mando de las operaciones. Recuperaban la pelota pronto y en campo contrario, pero nadie tenía claridad cerca del área contraria. Entre otras cosas por el esfuerzo solidario del Madrid, con Hazard y Bale colaborando en tareas defensivas. En esa coyuntura, una salida en falso del Sevilla abortada por Varane originó la mejor jugada de la noche. Apertura a derecha, centro templado de Carvajal desde línea de fondo y Benzema, que apenas había participado, coronó el 0-1.Gol de Benzema (0-1) en el Sevilla-Real Madrid Si hasta entonces el Sevilla había estado incómodo, la desventaja multiplicó las dificultades. Entró Chicharito, de quien se espera presencia en área, pero no encontró la pista de los buenos servicios de Ocampos, lo mejor en ataque. Al blindaje de la medular con Fede Valverde por parte de Zidane respondió Lopetegui con Nolito por Carriço. O sea, acumular atacantes a costa de asumir riesgos. El caso es que pasaba poco en las áreas, y con los minutos era más evidente el cansancio europeo. Aún así, sacó arrestos para buscar ataques y en un tiro de Nolito despejado por Courtos anotó Chicharito, en claro fuera de juego. Fue el último susto de un Madrid solvente, capaz de salir de la crisis para colocarse como colíder junto al Athletic. El precio de la grandeza.

Fuente: Radio Marca

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