- Publicidad -

Yo jugué con Mágico: "Era mejor que Maradona, que sólo era zurdo"

Yo jugué con Mágico: Era mejor que Maradona, que sólo era zurdo

Hay muy pocas cosas que no se hayan contado de Jorge Alberto Mágico González Barillas (San Salvador, 1958). Un antihéroe futbolístico, nacido en un país en el que parecía inverosímil triunfar en este deporte, que aterrizó en el Mundial de España de 1982 con una selección de un nivel muy modesto. Dejó, a pesar de que nunca ganaron, ganas de sobra para ficharle en clubes como PSG, Atlético de Madrid y Cádiz. Y acertó: se fue al equipo que mejor le iba a querer, que más le iba a aguantar y que para siempre le iba a recordar. “No me gusta tomarme el fútbol como un trabajo, sólo juego para divertirme”, resumió en alguna ocasión el Mago. Ahí queda eso.Cuando él no quería, jugábamos con 10…, pero cuando quería éramos 12″ Juan JoséPero este serial está pensado para hablar con los pocos que todavía le llaman “Jorge”. Sus compañeros. Aquellos que compartieron vestuario con él en el Ramón de Carranza y, durante una corta y rocambolesca etapa, en el Valladolid. Hemos escrito últimamente sobre genios como Ronaldo, Romario, Simeone o Maradona. Precisamente Diego Armando, cuando le preguntaron por Mágico González, le puso por delante de él mismo en cuanto a talento futbolístico. Este “yo jugué con…” podría titularse, perféctamente, “si Mágico hubiera querido”. Su amigo Sandokan”Yo es que estoy convencido de que Mágico González era mejor que Maradona. Jugaba con ambos pies, no como él que era solamente zurdo. Hacía cosas increíbles. Para mí fue mucho más Jorge que Maradona”. Empieza fuerte Juan José (Cádiz, 1957). Sandokan no tiene ningún problema en poner a su amigo salvadoreño en todo lo alto: “Y jugaba igual contra cualquiera: le daba igual Maradona o Stielike que el Cádiz B, que jugábamos contra ellos los jueves. Él salía igual contra todos”.Yo escucho eso de que no se cuidaba y alucino. Yo entrenaba con él y era un portento. Corríamos en la playa y siempre iba el primero”Juan José”Yo escucho eso de que no se cuidaba y alucino. Yo entrenaba con él y era un portento. Corríamos en la playa y siempre iba el primero. Tenía una condición física natural buenísima. Si se hubiera cuidado más, pues claro, pero eso decimos todos… “si me hubiera cuidado más”. El caso es que él físicamente era un portento y con un cambio de ritmo brutal. Pero de los buenos”, añade el que fuera poderoso zaguero del Cádiz y del Real Madrid. “Iba a su rollo. Cuando un entrenador estaba muy encima no le gustaba entrenar o no quería jugar. Había que dejarlo a su aire. Cuando él no quería, jugábamos con 10, pero cuando quería éramos 12”, remata Juan José. ¿Como si el Valladolid ficha a Balotelli?
Un joven Eusebio Sacristán (La Seca, 1964) se encontró con que llegaba a su vestuario, un poco de rebote y con fama de bohemio el Mágico González. Siempre con frío, siempre con sueño, pero ilusionante de cualquier modo: “Estábamos muy sorprendidos porque era un jugador con un aura especial que despertaba mucha expectación. Fue algo muy llamativo para la ciudad y para el club. Era muy especial y estaba tan asociado a Cádiz, que tenía mucho sentido allí y fue muy raro que saliera. Ya había hecho alguna pretemporada con el Barça, en la que por culpa de su carácter no llegó a cuajar, y estaba muy integrado en Cádiz. Era difícil que cuajase en otro sitio. Es como si a Valladolid viniera… pues yo qué sé, Balotelli o Cassano. Mágico era de un nivel muy alto. Era un romántico”.Cuando llegó en aquella época es como si el Valladolid fichase hoy a Balotelli. Era un romántico. Consiguió del fútbol lo que quería. En aquella época, las cosas que le veías a Maradona sólo podías verlas también en el Mágico”.Eusebio Sacristán”Llegó muy tranquilo al principio y lo que veíamos de él nos dejaba alucinados. En aquella época, las cosas que le veías a Maradona sólo podías verlas también en el Mágico. Cogía una piña y la dominaba como si fuera un balón. Sin ningún problema. Subía las escaleras del estadio con el balón dominado, camino al vestuario. Dejaba rotos a los centrales y no sólo por habilidad, sino también por velocidad y agilidad. ¿Qué pasó? Pues que sus horarios eran sólo los suyos e iban a contracorriente de todos los demás. Para el entrenador y los compañeros había cosas que eran… sorprendentes. Yo me llevaba bien con él, era jovencito y comía a veces por Valladolid con él. Era un chaval que estaba empezando y a mediodía si estaba con él. Yo estaba empezando y por la noche todavía no le seguía. Era un romántico: le gustaba pasarlo bien y disfrutar”, resume Eusebio.”El Mago congeniaba bien con todo el mundo. Se hacía querer. Con los jóvenes y con los veteranos. A todos nos daba un poco de pena que no aprovechase sus condiciones para ser más importante. Le admirábamos por su calidad y por lo buena persona que era, pero nos daba pena que no aprovechase mejor su potencial. Pero Mágico, a su manera, también ha triunfado”, añade.Comparado con Carlos VelaEusebio no sólo jugó con muchos grandes futbolistas en su carrera: también los entrenó. Encuentras un curioso paralelismo con un mexicano que todos conocemos: “Consiguió lo que él quería: disfrutar del fútbol al nivel que él quiso. No tenía la obsesión de hacer más. Cuando me preguntan por Carlos Vela, por ejemplo, que ha podido ser un jugador top, de los mejores del mundo, pero ha sido feliz jugando a un buen nivel y siendo importante en la Real Sociedad y también en Estados Unidos. Sigue siendo importante. Son un tipo de personas que, para ellos, la felicidad está en disfrutar del juego y no tienen la necesidad de ser campeones del mundo. Mágico fue feliz en el Cádiz igual que Carlos Vela lo era en la Real, aunque podría haber estado jugando en el Barcelona o en la Juve. Sus preferencias, sin embargo, eran otras”.
¿Dónde llegaría hoy en día?Con su experiencia como entrenador, a Eusebio le duele reconocer que Mágico González, ahora mismo, tendría difícil encontrar un hueco en el fútbol profesional. En su opinión… ni en Segunda: “No, imposible. Ahora mismo no. Todavía en aquella época todos estábamos en unas condiciones físicas muy parecidas, pero ahora no. Con esos hábitos no juegas. El fútbol va a una velocidad a la que necesitas estar muy bien preparado físicamente para aguantar. Su condición física natural era muy buena, pero ahora mismo necesitas mucho más la continuidad. Ahora igual podría aguantar 20 minutos a ese ritmo y con esa intensidad. Lo mismo a algún equipo le interesa tener un jugador así, que decida en 20 minutos, pero yo creo que sería muy difícil que tuviera sitio en cualquier lado. Pero hay que pensar que, quizá él, viendo que tenía que ponerse las pilas para jugar, se las hubiera puesto. En aquel momento le sobraba con lo que tenía para ser importante. Ya le iba bien”. Golazo de falta de Mágico González al Barcelona con el Valladolid Esta opinión choca frontalmente con la de Hugo Vaca (Córdoba, 1956): “¡Claro que jugaría! Tenía velocidad. Como Neymar, con ese recorte. Jugaría ahora mejor que en aquella época. Ahora no le podrían dar las patadas que le daban. Con 300 cámaras de televisión en todos lados… ¡destacaría muchísimo más! Y los campos eran un desastre. Ahora da gusto: son mesas de billar. ¡El Mago ahora mismo sería mucho más!”.Yo le despertaba, le bajaba, le daba de desayunar, lo lavaba y lo llevaba al entrenamiento. Y, a veces, hasta se daba media vuelta y se iba otra vez a acostarse”Pepe Mejías”Tenía más de Johan Cruyff que de Maradona. Era otro tipo de jugador más explosivo, más veloz. El Mago era un avión, te hacía un regate a 200 por hora. Te mataba. Tenía cosas espectaculares. Le faltaba la profesionalidad de otros futbolistas, pero él era así: un bohemio. Nos quedábamos embobados en los entrenamientos con él. Lo disfrutamos muchísimo, tanto jugador como director deportivo al volver del Valladolid, que fue su mejor época, con Víctor Espárrago”, recuerda Vaca para MARCA.Mágico González, un futbolista de época Un gracias en cada autógrafoHace unos años Mágico González volvió a Cádiz. “Un autógrafo suyo era como el de un artista. Es una reliquia, es como de Dalí. Se tomaba dos minutos para cada uno. Con cuidado, con una caligrafía excelente. Siempre ponía: gracias (siempre daba las gracias), ponía su firma, El Salvador, la fecha… tardaba dos minutos en cada camiseta, pero tenía cientos peticiones. Era de locos ir a cualquier sitio con él. Y él no se molestaba”, recuerda Hugo Vaca. “Otras veces él se ataba una toalla en la cabeza y adiós. No le daba bola a nadie”. añade también. Tenía más de Cruyff que de Maradona. Era un avión: iba a 200 por hora y te hacía un regate que te mataba”Hugo VacaRetoma el debate sobre sus posibilidades hoy en día su compañero en el Valladolid Luis Miguel Gail (Valladolid, 1961): “Yo creo que los buenos jugadores siempre juegan. También los cuidados que hay ahora mismo son muy diferentes. La alimentación, los entrenamientos… Tenemos que ponernos en la situación. Él se adaptaría como todos nos adaptamos cuando estamos en los equipos. Los buenos, y Mágico lo era, están dentro del terreno de juego. Jugaría”. Los mejores momentos de Mágico González en el Cádiz Al ex jugador de Valladolid y Betis le quedó el recuerdo de un Mago con otra pelota: “Aquel día él llevaba una pelota de ping pong, a la que daba toques todo el rato. ¡Incluso sentado! Se estaba cambiando y no la dejaba caer. Nosotros se la pedíamos y lo intentábamos… y ni de coña nos salía. ¡Pero ni de cerca! Técnicamente ha sido el mejor jugador con el que he jugado. Quizá no como rendimiento, pero técnicamente sin duda ha sido el mejor”.
Una estrella con sueñoSus compañeros del Cádiz le defienden a capa y espada. Pepe Mejías (Cádiz, 1959) conoce mejor que nadie las cosas que hacía el Mágico, que se han detallado hasta la saciedad: su gusto por la noche, sus problemas con la disciplina férrea de una plantilla profesional de futbolistas… “Me río de la gente que dice que era un trasnochador. El Mago jugó todos los partidos de la temporada y nunca se lesionó. Los defensas iban a por él. A cazarlo. Pero era muy listo y muy rápido para salir de esas. Nosotros éramos 10 que jugábamos para él. Lo teníamos muy estudiado y nos sacrificábamos por él. Le dábamos eso al Mago porque sabíamos que cada balón que cogía era media gol” asegura. Un autógrafo de Mágico era como el de un artista. Es una reliquia, es como de Dalí. Se tomaba dos minutos para cada uno. Con cuidado, con una caligrafía excelente. Siempre ponía: “gracias”, ponía su firma, El Salvador, la fecha… tardaba dos minutos en cada camiseta, pero tenía cientos peticiones. Era de locos ir a cualquier sitio con él”Hugo Vaca Sin embargo, también recuerda con cariño anécdotas que hacen de su amigo una estrella especial: “Yo era como su padre, aunque sólo tenía 23 años. Tenía las llaves de su casa, lo despertaba, lo bajaba, le daba de desayunar, lo lavaba y lo llevaba al entrenamiento. Y, a veces, hasta se daba media vuelta y se iba otra vez y se acostaba. O se dejaba las llaves puestas por dentro y no podías abrir. Una vez incluso tuvimos que partirle la puerta y se tiró una semana entera sin tener cerradura. Y esas cosas a él le daban igual. Al final era yo el que terminaba llamando al cerrajero y arreglándola. Iba todos los días por allí”. Romántico, genio, bohemio, superdotado… No se agotan los elogios para un jugador que, si el fútbol se midiera sólo en talento y condiciones naturales, se tutearía con cualquiera. “Si Mágico hubiera querido…”.Temas relacionadosCádiz CFReal Valladolid CF

Foto: Radio Marca
Fuente: Radio Marca

- Publicidad -


- Publicidad -
Copyright © 2013-2017 CopiaJuridica.es | Powered by JRSoftware.es