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Atzeneta D' Albelda, el pueblo de ¡1.165 habitantes! que ha ascendido a Segunda B

Atzeneta D' Albelda, el pueblo de 1.165 habitantes que ha ascendido a Segunda B

Un equipo para un pueblo, un pueblo para un equipo. La historia del Atzeneta D”Albaida, rebautizado como Atzeneta D” Albelda, no tiene desperdicio. El pueblo más pequeño de la historia en alcanzar la Segunda división B de nuestro fútbol se levanta orgulloso el día en el que el ex capitán del Valencia, David Albelda, va a firmar en el libro de honor del ayuntamiento. Los 1.165 habitantes censados en este pueblo de la comarca de La Vall D`Albaida, que se encarama entre montañas del interior de la Provincia de Valencia, se han llevado una de las alegrías de sus vidas. En una superficie de seis kilómetros cuadrados y una altitud de 450 metros, se levanta un pueblo que vive en una nube. Su equipo, modesto como muchos de la categoría, ha dado el salto en tres años desde la Preferente hasta la Segunda B. Un milagro que tiene mucho de trabajo y poco de casualidad. Porque en el fútbol, y en la vida, la fortuna hay que buscarla.El milagro de Albelda y el Atzeneta “El día que me dijeron que venía Albelda de entrenador no podía creerlo”, comenta el alcalde de la localidad. José Descals es alcalde desde 2007 y representa con orgullo la esencia de un pueblo industrial y próspero. Un hombre entregado a la causa que luce una mascarilla con el escudo del municipio y se emociona aún cuando habla de sus conciudadanos. “Aquí somos pocos, pero avanzados. La gente del pueblo siempre ha ido por delante”, comenta metiendo barriga y atusándose un bigote prominente. Su retrato cuelga en la pared del salón de plenos del Ayuntamiento junto al de los anteriores alcaldes. “Están todos desde 1930”, me apunta cuando se percata de que empieza a haber movimiento en la calle. Albelda aparece en el salón, austero y presidido por la foto de los reyes de España, y hay un pequeño susurro. Algunos vecinos se han acercado para ver el acto. Allí le esperan, entre otros, Paco Sáez. El capitán del equipo. Llegó al club proveniente del equipo de su pueblo, el deshecho Ontinyent, y en su tercera temporada ha pasado de preferente a Segunda B. “Con David se aprende de todo. De fútbol y de más cosas. Siempre ha sido muy cercano con el equipo y al final íbamos como aviones”, comenta sin dejar de pensar en el sueño de jugar en la categoría de bronce. Paco aún trabaja por las tardes con su padre en la fábrica familiar, pero la mayoría de jugadores se dedica sólo al fútbol. Cita en el ayuntamientoAcaba el acto y paseamos por las calles del pueblo, con Albelda, camino del estadio. El enclave es maravilloso. Entre montañas aparece el modesto estadio. Césped artificial, vestuarios en altura y una pequeña grada en la que se han juntado cerca de 400 hinchas de toda la comarca para vivir un año de locura en Atzeneta. Albelda, más curtido en las entrevistas, ha atendido a la televisión local de la comarca asegurando que en la nueva categoría darán guerra. Más pausado explica el éxito de un Atzeneta que ha aparecido en la elite sin que nadie lo esperara.”Diego, si vine a un equipo de Tercera, era porque sabía que aquí las cosas se iban a hacer bien. Con la familia Soler (dueña del Grupo Ubesol, la potente empresa que representa el músculo económico del club) me une amistad desde hace muchos años. Sabía que si venía hasta aquí no iba a haber problemas para que los chavales cobraran y podría hacer mi trabajo en condiciones y de una manera seria y formal”. Tal es la relación que el “jefe”, sentado en primera fila, ha sido el primero en llegar al Ayuntamiento. Pepe Soler, que ya no cumple los noventa, charla con Albelda sentado en su silla de ruedas y en su cara se ve orgullo. El cariño del ex capitán del Valencia en el trato es enorme. Se nota que es como de la familia. Sin duda uno de los pilares para que el proyecto haya dado el gran campanazo. “La ayuda económica del grupo Ubesol ha sido clave. Un pueblo tan pequeño necesita un patrocinio así para poder hacer las cosas. Es verdad que sólo con dinero no te aseguras nada, lo vemos también en los grandes clubs de Europa, pero en estas categorías ayuda tener la estabilidad que nos dan”, comenta Albelda tras agacharse de nuevo a comentar un chascarrillo con el “jefe”.Y a fe que el trabajo se hizo. Los primeros partidos fueron complicados, pero en cuanto Albelda le pilló el hilo a la categoría el equipo despegó. “Yo he tratado de trabajar de la forma más profesional posible. Igual que cuando nosotros entrenábamos para jugar la Champions con el Valencia y los jugadores lo han disfrutado”. Tanto que los “soparets” (cenas de equipo) se han convertido en un clásico cada quince días. David ha sido capaz de crear una familia y eso tiene mérito. “Cuando llegó le dimos 24 jugadores, cada uno de un padre y una madre y le dijimos, “ahí tienes el equipo”. David tenía mucho que perder y poco que ganar aquí, pero nos ha dado una alegría enorme a toda la comarca con su saber estar y con su trabajo”.Un capitán…rodadoAl equipo le costó arrancar, pero la temporada empezó a tomar forma y allí por donde pasaban dejaban huella. Era complicado pensar más allá y con el parón sintieron que igual el sueño de subir de categoría se truncaba y se frenaba en seco. Sin embargo, tras el confinamiento, el equipo estaba más fuerte si cabe y acabó ganándose el play off y llegando a la final contra el todopoderoso Alcoyano. Sin duda el equipo más fuerte de Tercera. Dominando con puño de hierro toda la temporada y que les pasó a cuchillo en la Liga regular. Sin embargo, el equipo de Albelda, el pequeño pueblo rebelde, logró hacer doblar la rodilla al grande y consumó un éxito deportivo de proporciones descomunales. “De verdad que sentíamos que podíamos ganar a cualquiera”, comenta el capitán, que también ha sido invitado al Ayuntamiento para decir unas palabras. Paco, natural d”Ontinyent, es uno de los veteranos de la plantilla con 30 años ya cumplidos. Ejemplo del fútbol en este tipo de categorías. El chico jugaba en el equipo de su pueblo y cuando subió a Segunda B decidió marcharse. Acabó en el Atzeneta jugando dos categorías por debajo. En su primer año ascendió de Preferente a Tercera y en dos temporadas ha vuelto a la categoría de bronce. Un premio a una carrera modesta.El caso es que cuando uno coge el desvío de la Autopista hacia Atzeneta D” Albaida y avanza hacia el pueblo, a cada kilómetro ve más complicado que allí se haya generado un proyecto capaz de alcanzar la Segunda B. Con 1.165 habitantes, todos se conocen. El enclave, entre montañas, hace idílico el paraje, pero el pueblo en sí no es de esos del norte, de postal, ni mucho menos. Una plaza, que no es plaza, el centro de Salud, el Ayuntamiento y mucho monte. Eso sí, orgullo a raudales. Ahora mismo si uno conduce desde la ciudad de Alicante hasta la de Valencia, sólo puede parar en Atzeneta para ver fútbol de elite. Es el único lugar donde puede hacerse, La Segunda B en la provincia de Valencia, que ha tenido equipo potentes como el Alzira, el Olímpic de Xátiva o el propio Ontinyent, se ha llevado demasiados varapalos como para no celebrar la llegada de un elemento discordante. ¿Y la afición?, no hay mejor forma de explicarlo que como o hace el alcalde. “Aquí viene gente de toda la comarca, de Aielo, de Ontinyent, de Albaida… muchas veces hemos llenado el campo con más de 400 personas. Aquí los del pueblo vamos a todos los partidos”. Hacer de todo, aprender de todoEn el club, con una directiva de hace ya muchos años y ayudados por un director deportivo que se deja los dientes cada día que se pone el mono o de trabajo, el peso del fútbol lo lleva Albelda. Con apenas estructura, el entrenador hace de todo. Habla de incorporaciones, de organización… de lo que haga falta para que el proyecto salga adelante. “Este año vamos a dar guerra, pero hay que tener en cuenta que somos nuevos y tenemos que adaptarnos a la categoría y en Segunda B ya hay mucho nivel. No vayáis a pedirme ahora que el equipo suba a Segunda que eso da mucho miedo”, comenta David mientras en el consistorio se atisba un halo de orgullo en la parroquia. Atzeneta empezó hace unos seis años ha cambiar de objetivos. Se pusieron serios y desde esa fecha han tenido entrenadores que lo hacían bien, pero con David la dimensión cambió.En el pueblo no hay nadie ajeno al equipo. Un paseo por el mismo te hace sentir que la hazaña del balón está muy presente. De camino al restaurante, dónde se ha preparado una comida de directiva y gente del ayuntamiento, la empresa y el equipo, varios habitantes lanzan algún que otro grito a Albelda y al alcalde. “¡Que venga el Madrid!”, le apremia un mecánico desde el mismo taller. Todos saben que se han convertido en el pueblo más pequeño en alcanzar la categoría de bronce del fútbol nacional y eso genera una mezcla de orgullo y entusiasmo. “Seguro que es bueno para el pueblo, vendrá más gente a los partidos y eso siempre es beneficioso”. Un año para disfrutar”Ya que estamos en la arena… vamos a disfrutar”, Albelda ha pasado de todo en el mundo del fútbol y cuando habla con los chavales que ahora han logrado algo histórico, los chicos escuchan. “Aun no sabemos ni cuando se va a empezar a jugar y los de la Segunda B pro y esas cosas, pero nosotros tenemos ilusión de hacerlo bien”, desliza Paco, el capitán, con una media sonrisa dibujada en el rostro. Para la plantilla, que empezó fatal, el año ha sido un sueño cumplido. Partidos ganados, remontadas, una concentración en Oliva (que el patrocionador no puso pegas en realizar), para entrar en contacto con el césped artificial. Todo al estilo profesional. Y los partidos del play off como si fueran la final de la Champions. Concentrados, motivados, imparables.Un campo en medio del bosqueMejor vamos en coche”, comenta Albelda cuando al acabar en el ayuntamiento le pido que me enseñe el campo dónde ha fraguado el ascenso histórico del Atzeneta. “Es un paseo andando pero con este calor mejor nos lo ahorramos”. Son las dos de la tarde y en la comarca de la Vall D”Albaida el sol castiga con dureza. Cuando uno llega al Cam del Regit uno no ve nada que no haya visto antes. Céped artificial, gradas mejorables y vestuarios de polideportivo municipal, pero el enclave manda. Una delicia. Situado entre las montañas si uno pega un buen balonazo hay que buscar la pelota en el bosque. Las instalaciones necesitan un repaso para adaptarlas a las exigencias de la Segunda B. No hay que hacer la obra del Bernabéu, pero colocar una grada auxiliar, dónde la montaña dé un poco de tregua y mejorar unos vestuarios, los nuevos, que están en alto, a la espalda del campo, no estaría mal. Ayuntamiento y la empresa patrocinadora tienen el reto en la mesa, pero como siempre, poner el dinero no es sencillo para nadie. Subir de categoría implica esfuerzos económicos y en clubs tan pequeños seTemas relacionadosPrimera PlanaMás fútbolValencia CF

Foto: Radio Marca
Fuente: Radio Marca

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